Se acaba la Blizzcon y las fotos del evento no se hacen esperar. Y no precisamente las de los juegos: en esta entretenida colección fotográfica, se resume lo mejor del concurso de disfraces, donde las jugadoras muestran su talento encarnando personajes de World of Warcraft.
Decenas de niñas compiten duramente por la decisión del jurado que, armado de tecnología gnómica, supervisa atentamente los ropajes de las nenas. En cuestión de segundos el escenario se transforma: elfas, draeneis, gnomas y dragonas, decoran el ambiente con glamor. Ropas trabajadas hasta el más mínimo detalle para asimilar inequívocamente la apariencia de sus referentes, y cuando nada parece verdad, el desfile se levanta.
Lo malo de volver al mundo real tras una épica batalla con Ragnaros, es que las personas de carne y hueso tienen menos estilo que una papa germinada. ¿Cómo competir contra las orejudas Elfas nocturnas? ¿No sería —al menos— más entretenido si nos vistiéramos con atuendos épicos para ir a trabajar?
Bien: soñar es gratis, y cuando la ñoñeza y el ocio alcanzan cierta sinergía, ocurren cosas poco habituales que despiertan todos nuestros sentidos (partiendo por la imaginación). Eso es justamente lo que sucede en los Cosplays.
Y esto es palabra de Seba.






















